Un punto de partida claro
Organizaciones que necesitan validar controles sobre activos propios o expresamente autorizados, dentro de condiciones y límites previamente definidos.
Evaluamos únicamente activos autorizados y dentro de condiciones previamente acordadas para reducir riesgos operativos y legales.
No envíe contraseñas, códigos MFA, llaves privadas, vulnerabilidades explotables ni datos personales sensibles.
Organizaciones que necesitan validar controles sobre activos propios o expresamente autorizados, dentro de condiciones y límites previamente definidos.
Cuando existe una pregunta concreta de seguridad, se requiere comprobar exposición o se desea validar un control sin convertir la actividad en una intervención abierta.
La selección definitiva depende de los activos, objetivos, permisos y restricciones acordados.
Activos autorizados, titularidad y dependencias de terceros.
Técnicas permitidas, exclusiones y criterios para detener la actividad.
Ventanas de ejecución, contactos de emergencia y continuidad operativa.
Exposición externa o interna contemplada expresamente en el alcance.
Evidencias redactadas, severidad, impacto y recomendaciones.
Confirmamos propiedad, permiso y responsables.
Acordamos activos, horarios y exclusiones.
Ejecutamos actividades dentro del alcance.
Entregamos evidencias y remediación.
La duración se define después de validar la titularidad, el alcance, las técnicas permitidas y las ventanas de trabajo. No se inicia ninguna prueba sin autorización documentada.
Requiere una definición contractual y operativa más estricta que una revisión de configuraciones. Los activos de terceros necesitan autorización adicional.
Revise una muestra del informe y consulte cómo se definen la autorización, el alcance, los límites y los canales apropiados para cada intervención.
No. Toda prueba requiere autorización escrita y alcance acordado.
Las condiciones se diseñan para reducir el impacto, pero cualquier riesgo específico debe quedar acordado antes de iniciar.
Una autorización expresa del responsable legitimado sobre los activos, con alcance, fechas, técnicas permitidas, exclusiones y contactos operativos.
Toda prueba implica algún nivel de riesgo. La actividad se diseña para reducirlo mediante límites, ventanas, criterios de parada y coordinación previa.
Se registra de forma controlada, se limita la exposición de detalles y se comunica por el canal acordado. No deben enviarse secretos ni evidencia sensible por WhatsApp.
La valoración inicial permite revisar necesidades, activos y restricciones antes de preparar una propuesta.
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